¡Adiós, 2018! ¡Hola, 2019!

Introducción

Sin lugar a duda, el 2018 ha sido uno de mis mejores años recientemente. Algunas luminarias de estos últimos 365 días han sido:

  • Cumplí 30 años.
  • Me casé con el amor de mi vida (¡en la playa!).
  • Después de meses de depresión conseguí un trabajo, lo cual me ha permitido dar el primer paso hacia el cambio de carrera que he deseado.
  • Mi ahora esposo y yo nos mudamos a un departamente igual de chiquito, pero mucho más agradable.
  • Mi familia fue a visitarnos, y tuvimos un viaje lindísimo por Tijuana, San Diego y Los Ángeles.
  • Después de mucho tiempo de darle rodeos, me inscribí al gym. Esto fue en enero, y a pesar de muchos obstáculos, he ido semi-regularmente.
  • Siguiendo con la categoría de ‘cosas que debí hacer desde hace tiempo’, comenzé a ir a terapia con una psicóloga con la cual hice click inmediato. Me ha ayudado a salir de muchas crisis emocionales de Septiembre para acá.
  • Y, finalmente… escribir esta entrada en el blog.

¡Sí! ¡Por fin! Este dominio (senoritafulgor.com) lo compré desde 2015 o 2016, y apenas es la primera entrada. La verdad es que el concepto de lo que es Señorita Fulgor ha cambiado mucho. Empezó como una mezcla de mi vida con mis opiniones sobre problemas sociales, feminismo, y demás temas que luego resultan muy controversiales en redes sociales.

Desde el 2017, sin embargo, mi principal enfoque ha sido la ecología. Es uno de los temas que más me ha interesado desde niña, pero conforme una crece se tiende a perder ese interés y es reemplazado por el consumismo. Retomar esto coincidió (uso ‘coincidencia’ sólo por valor narrativo, porque en realidad es causal de) con mi salida de casa de mis padres para irme a vivir con mi novio.

Aquí es cuando te das cuenta de todo el desperdicio, toda la contaminación, todo el plástico inútil y productos supérfluos abundan en todo momento.

A partir de este año, me he estado adentrando más a la cultura Zero Waste (Cero Desperdicios). No describiré lo que conlleva este estilo de vida en esta entrada, ya que se me iría toda una semana destilando la información (y que aparte no es el punto).

Éxitos ecológicos y/o Zero Waste de 2018

1. Usar bolsas de mandado reusables.

Tanto las bolsas para frutas, verduras, y granos hechos de mesh como las que sirven para guardar todo el mandado.

2. Usar contenedores (‘tuppers’).

Cuando vamos por tacos o tamales para cenar, nos llevamos un tupper en lugar de pedir desechables.

levo unos tuppers apilables en mi bolsa por la misma razón cuando salgo a comer a restaurantes. Si no me acabo la comida, saco mis contenedores y los guardo.

3. Tener set de platos en el trabajo.

Tengo una taza y dos platos extendidos de diferente tamaño para ocasiones diversas. Así cuando hay pastel para el cumpleaños de alguien, llevan pizza, etc. no uso platos, vasos ni cubiertos desechables.

4. Hábitos de baño.

Ahora compramos papel de baño en empaque de papel (de ese que venden individualmente en el súper) en lugar de los paquetitos de cuatro rollos con empaque de plástico.

Además, tanto mi esposo como yo (lo logré convencer) de dejar de tirar el papel de baño usado al bote de basura y en lugar de eso los echamos en la taza.

Metas ecológicas y/o Zero Waste para el 2019

1. Separar la basura.

Muchas personas dicen que esto es lo más importante, o el primer paso para una vida más ecológica. He batallado un poco porque es fácil convencerme de que ‘quienes recolectan la basura la mezclan toda de todas formas’.

A pesar de que así sea, empezaré a separar mi basura en orgánica e inorgánica. Puntos extra si puedo separar por tipo de plástico o incluso comenzar una composta, pero no quiero echarme la soga al cuello y luego desmotivarme cuando no todo salga como quiero.

2. Ir al mercado en lugar del super.

Esto es algo que he querido hacer desde hace mucho tiempo, pero tengo mucha ansiedad social. El pensar en los pasillos estrechos del mercado, el tener que ser asertiva para que las y los tenderos te atiendan en lugar de alguien que acaba de llegar (pero que no le da pena hablar), la mala fama de que alguien te puede robar la cartera mientras estás distraída viendo cosas…

Definitivamente no será fácil para mí, pero es importante para evitar alimentos empaquetados.

3. Consumir responsablemente.

A la gran mayoría de las personas nos gusta comprar cosas. Sin embargo, pocas veces pensamos en el impacto o en el costo real. ¿Contaminó mucho cuando fue creado? ¿Desde qué tan lejos fue transportado para que llegue a mis manos? ¿Cómo me voy a deshacer de este objeto si se rompe o me lo gasto? ¿Cuánto tiempo me va a durar?

Incluso cosas que una pensaría que no contaminan tanto –como la ropa– pueden ser de lo más dañinos.

4. Preparar la comida de la semana anticipadamente, incluyendo snacks.

Soy una comedora emocional, sobre todo cuando se trata de situaciones estresantes –y vaya que tengo situaciones estresantes en el trabajo. Es muy fácil ir a la tiendita a comprar algún dulce, o justificar que no tengo tiempo de preparar comida y pedir comida en algún restaurante cerca.

Afortunadamente a base de prueba y error ya he localizado varios restaurantes cercanos a mi trabajo que no utilizan unicel o plástico para mandar la comida. Obviamente depende de lo que pidas; yo siempre pido sándwiches o burritos que se envuelven en papel y también los entregan en bolsas de papel estrasa, y nunca en combo.

Voy a dejar estas opciones para verdaderas emergencias

Para terminar esta primera entrada

También tengo otros proyectos relacionados con el Zero Waste: crecer este blog, crear campañas de concientización, hacer una plataforma web para compartir información Zero Waste (¡estoy aprendiendo programación!), pero no quiero abrumarme con las posibilidades.

Esta es una lista que yo y mi esposo podemos integrar a nuestra vida diaria sin problema. Espero que pronto pueda seguir agregando más y más pasos para reducir nuestra huella de carbón y contribuir a que más personas se animen a dar pasos para llevar una vida más Zero Waste.

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